Herramienta Digital CANVA.

Trabajo realizado por Silvia Navarro y Eva María Tapia, alumnas de 2º de Gestión de Ventas y Espacios Comerciales.

Se trata de una herramienta digital dónde puedes ser diseñador de todo tipo de archivos sin ninguna complejidad.

Fue en Jerez dónde se conocieron. Martina y Carlos. Estudiaban ambos Marketing e Investigación de mercados. La magia surgió entre los dos un miércoles en el aula de aquella facultad. ¡Vaya sitio para enamorarse! Desde aquel momento Martina tenía miedo, era magnífico lo que pasaba entre los dos, pero al acabar la carrera ella debía volver a su casa. Carlos de Cádiz, ella de Málaga, tampoco eran tantos kilómetros los que los separaban.

Quedaron un sábado para compartir ideas y dudas sobre el TFG, cuando acabaron de hacerlo hacía tan buen día que decidieron ir al Zoo. ¡Había toda clase de animales!

Vieron monos, tigres, osos, uno de ellos era hembra y se llamaba Almohada, se pasaba el día durmiendo en una roca explicó el guía. Siguieron la visita por la zona de las aves. Escucharon a los loros que tenían un silbido muy peculiar, imitando las conversaciones de los visitantes. Seguidamente dieron de comer alpiste a los pájaros, a Martina la encantó una pareja de inseparables azules y le pidió a Carlos que le regalase una. Estuvieron en el espectáculo del ratón Pepe el cual se montaba en su rueda y daba tantas vueltas que llegaba a hacer el sonido de unas maracas, todo el mundo aplaudía y al terminar le daban almendras como recompensa. Acabó la visita y se fueron encantados de allí, fue una tarde magnífica.

Pasaron unos días, Martina volvía de Karate a media tarde cuando escuchó un silbato. Se giró y era Carlos, le traía un regalo montado en su moto. Era gigante lo que había ahí dentro. Seguro que ya se esperaba un bolso o cualquier monada de las que a ella le gustan. Pero no, abrió el papel de nubes de colores y dentro había una jaula. No se lo creía, era la pareja de inseparables que pidió a Carlos el día del zoológico y eran azules y verdes, como a ella le gustaron. Uno de los pájaros sostenía una servilleta que ponía “Contigo al fin del mundo”. Martina quedó roja como una mariquita y saltaba de felicidad.

Terminaron la carrera, hicieron sus maletas y se fueron a Málaga a vivir. Montaron una franquicia en la calle Educación, los dos tenían ideas geniales que llevaban a cabo y no les faltaba detalle. Su vida era increíble.

Se juraron amor eterno en la playa que todos los días caminaban juntos.

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