Erase una vez, una mariquita llamada Bea , que vivía en Jerez. Todos los miércoles iba a clases de karate, iba con un ratón llamado José, pero estaban cansados de esas Resultado de imagen de mariquitaclases, porque el profesor, que aunque era un magnífico pájaro azul, estaba toda la hora dando silbidos y cuando se quedaba afónico, utilizaba un silbato.

Además, la clase olía fatal a alpiste, por lo que decidieron irse de vacaciones a Málaga. Llegaron el sábado. Les pareció una ciudad llena de magia y estaban como en las nubes, viendo todo.

Una noche, salieron a comer fuera y encontraron un buen restaurante que ofrecía de entrante un plato con almendras típicas de la zona, pero este plato no les gusto nada y lo tiraron en una servilleta. Toda la cena estaba acompañada con una banda que tocaban con maracas y tambores. Acabaron esa noche tan cansados, que se podían quedar dormidos encima de cualquier roca, pero al llegar al hotel, lo primero que cogieron fueron esas almohadas tan blanditas y tan cómodas.

Tanto les gusto Málaga que decidieron quedarse y montar una franquicia similar al restaurante donde estuvieron comiendo. Para ello, necesitaban conocimientos de marketing, por lo que decidieron tomar una educación en un cursillo. El  curso fue breve pero ellos sabían que su estancia en Málaga sería eterna.