Acerca de Adrián Blanco Villalba

Estudiante 2º GVEC IES Romero Esteo

Con la elaboración del proyecto de fin de grado, se añadía la tarea de crear un blog en WordPress, en el que creásemos contenido asociado a la actividad que se desarrollaba en nuestra empresa.

En este caso ResetGames es una empresa especialista en la venta de videojuegos, consolas y accesorios gaming, que fomenta y desarrolla la competición electrónica; los eSports.

Logo ResetGames

Les invito a visitar el blog desde el siguiente enlace: http://comercioelectronico.romeroesteo.es/alu10/blog/

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Este verano un hombre y un pájaro han protagonizado una singular historia aunque vista por pocos, digna de conocer, dicen quienes la contemplaron ser una  historia con magia.

Empezaba el verano  y entre silbido y silbido de pájaros nacía en lo alto de uno de los árboles más altos de Málaga una pequeña cría de agapornis de color azul. Era un árbol lleno de vida, allí convivían diferentes especies animales como mariquitas, ratones, hormigas y otras clases de pájaros a los cuales observaba atentamente cada mañana sin falta alguna, su magnífica madre la cual se desplazaba hasta la cúspide del árbol para alimentar a su única cría.

Como de costumbre Juan, un hombre soltero que enseñaba karate en un pequeño gimnasio de su barrio cada miércoles y sábado y fútbol tres días en semana, pasaba cerca de aquel árbol picando de una pequeña bolsa de almendras, donde la pequeña cría de agapornis había nacido. Él era un amante de los animales y no dudaba en dejar a un lado sus sabrosas almendras para usar su silbato cada día al oír piar a aquella cría para intentar atraer su atención y ver a aquel agapornis.

Pasaron unos días, eternos para la pequeña cría de agapornis en aquel estrecho nido tan alto, tan alto que incitaba a tocar las nubes, a despegar y volar. Ésta observaba como otros pájaros iban y venían, parecían tocar esas nubes tan esponjosas como la más cómoda de todas las almohadas y en un arrebato de valor, decidió saltar del nido, desplegar sus alas y alcanzar el cielo como el resto de pájaros que observaba con admiración desde el nido. La pequeña cría aún no estaba preparada para volar y a escasos centímetros del nido se precipito hacia el suelo, golpeándose en su caída entre las diferentes ramas del árbol. La pequeña cría en muy mal estado era ignorada por todas las personas que pasaban, algunas se detenían la miraba y continuaba su camino, imaginando que la pequeña cría yacía muerta en el suelo.

10 minutos más tarde se dirigía Juan hacía sus entrenamiento  y como de costumbre esperando oír el sonido de la pequeña cría se acercó al árbol e hizo una pequeña pausa, sintió que algo no iba bien pues era el primer día que no la oía y aún era muy pequeña para volar, así que decidió rotar el enorme y alto árbol y para su sorpresa encontró a la pequeña cría malherida al lado de una roca en el suelo. Rápidamente saco una servilleta que se había guardado del Pans & Company, una franquicia en la que trabajaba su hermano licenciado en Marketing, en la cual había estado merendando. Juan envolvió con delicadeza a la pequeña cría en la servilleta y fue hacía el centro hospitalario de animales más cercano, allí atendieron las heridas del pájaro y lo fueron alimentando con una dieta especial de alpiste para su recuperación.

4 días más tarde llamaron a Juan desde el centro veterinario para comunicarle que la pequeña cría se había recuperado y éste muy contento lo comunicó a todos sus alumnos en el entrenamiento los cuales se alegraron por el acto que llevo a cabo Juan. Tras el entrenamiento llevado a cabo aquella tarde, fue a recoger a la pequeña cría, lo llevo a casa y estuvo una noche con él, quería escuchar una vez más el sonido de aquel pajarillo antes de dirigirse a Jerez donde unos expertos podrían dar una buena vida a dicho pájaro.

Una vez allí en el parque de Jerez, Juan hablo con uno de los voluntarios del parque y con educación y una gran sonrisa, le agradecieron todo lo que realizado por aquella pequeña cría. Una cría a la que Juan vio al abandonar aquel parque jugar con una maraca y unas cuerdas, feliz y sana.

Juan se dirigió de vuelta a Málaga con una gran sonrisa puesto que la pequeña cría de agapornis se había recuperado. Esa noche, Juan soñó con la pequeña cría, soñó que la cría volaba y alcanzaba las nubes que tanto deseo.